jueves, 17 de noviembre de 2011

El cine también derriba barreras



Personas con discapacidad visual y auditiva pueden disfrutar del séptimo arte, gracias al proyecto Cine Accesible

El cine no se hizo sólo para aquellos que pueden ver y oír. Las personas con discapacidades audiovisuales también pueden disfrutar del séptimo arte, gracias a un procedimiento que permite adaptar las películas para que sean apreciadas por quienes sufren estas dificultades. 

"¿Alguna vez te has preguntado cómo van al cine las personas ciegas o sordas? Mucha gente jamás ha pensado en eso. 

Por eso es que para nosotros esta iniciativa es tan importante, pues nos ofrece igualdad de condiciones", dice Manuel Vicente Pérez, un hombre con discapacidad visual que forma parte del equipo que impulsa el programa Cine Accesible, iniciado recientemente por la Cinemateca Nacional y el Ministerio de la Cultura. Se trata de un ciclo permanente que espera presentar el último viernes de cada mes una película ajustada a las necesidades de las personas con deficiencias audiovisuales. 

El 28 de octubre de este año se llevó a cabo la primera función de Cine Accesible con la película Scoop de Woody Allen. 

Casi todo el público presentaba algún tipo de discapacidad auditiva o visual. El hecho de que asistieran entre 80 y 100 personas a una sala que tiene un aforo para 210 es uno de los primeros logros del programa, opina Lingyi Trujillo, una de las responsables de la Oficina de Enlace con las Comunidades en Situaciones Excepcionales del Ministerio de la Cultura que se encarga de acompañar y promover actividades culturales para individuos con discapacidad y adultos mayores, y en cárceles. 

La función estaba dirigida principalmente a personas con discapacidad audiovisual, pero muchos fueron acompañados de sus familiares y amigos. "Aunque sea difícil de creer, las películas adaptadas también son muy útiles para quienes pueden ver y oír sin problemas, porque invitan a adentrarse más en los detalles de una escena y eso es algo que sólo puede ofrecer el cine adaptado", asegura Pérez. 

Arte para todos. La adaptación fílmica para personas con discapacidad visual y auditiva es una práctica de data reciente, que consiste en agregar detalladas descripciones de audio, siempre respetando los diálogos originales, para que las personas que no pueden ver tengan la oportunidad de disfrutar lo que se proyecta en pantalla. 

De esta manera, cada película se convierte en una especie de audio-libro. 

La técnica de adaptación fílmica también atiende las necesidades de las personas con deficiencias auditivas totales o severas. Para lograrla, se incorporan varios tipos de subtítulos durante toda la película. 

"A cada personaje se le asigna un color específico de subtítulo. Así, cuando aparece una voz en off podemos saber quién está hablando mientras leemos. 

Para nosotros, el uso adecuado de los colores es clave para entender el argumento de una película", explica emocionado Vicente Gil, profesor del Centro de Formación Especial para Personas con Discapacidad Intelectual. 

Aparte de la voz de los personajes, también son subtitulados otros sonidos. "Vimos una película hace poco en la que el protagonista fallece en un accidente de carro que sale de la escena y del que sólo se sabe que choca porque hay un sonido que así lo indica. Si eres sordo, no te enteras de que el carro chocó a menos que una línea de subtítulo te lo diga", indica José Luis Comesaña, presidente de la Federación Venezolana de Sordos. 

Igualdad e integración. Lerkis Hernández es estudiante de Idiomas Modernos en la Universidad Central de Venezuela. Toda su vida ha sufrido de una deficiencia visual aguda. 

Parte importante de su formación universitaria implicó que viera películas en otros idiomas. 

"Era un karma. Alguno de mis compañeros tenía que sentarse a mi lado para decirme qué era lo que estaba pasando, pero eso significaba que no podía prestar adecuada atención a la clase porque tenía que contarme todo. Por eso, a veces los profesores me ponían asignaciones diferentes de las de mis compañeros, y eso me molestaba mucho porque no estaba en igualdad de condiciones. 

Las películas adaptadas con audiodescripciones me dieron esa oportunidad. Es algo maravilloso y que puede beneficiar en mucho a los estudiantes de todos los niveles", expresa Hernández. 

Hay historias que son un poco más personales. "Sólo iba al cine porque a mis hijas les gusta. Mientras ellas veían las películas, yo dormía", cuenta Carmen Barrera, trabajadora de la Fundación Mevorah Florentín que atiende las necesidades culturales de las personas con discapacidad visual. "Ahora me siento agradecida porque yo también puedo disfrutar de este arte. Creo que este tipo de actividades es importante porque ayuda a romper paradigmas sobre las cosas que creen que no podemos hacer", dice Barrera. 
Andrea Small Carmona. Diario El Nacional.

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